El desayuno del Xauen fue menos que funcional, café de máquina en vasito de plástico, y el tomate de la tostada envasado… de verdad, que no me esperen. Fuí derecho a la gasolinera, tocaba el mantenimiento de los 1.000 kilómetros, así que busqué una Repsol que son mis favoritas. Allí otro café, presión de neumáticos, aceite motor, engrase de cadena, y tanque lleno. Me fumé un cigarro y empecé la ruta.

Era el último día de mi viaje, y decidí cruzar desde Jaén hasta Marmolejo para luego subir  hasta Cardeña y desde allí, bajar hasta Montoro y entrar en Córdoba.

Entre Jaén y Marmolejo hay un inmenso olivar surcado por infinidad de pequeñas carreteras secundarias, algunas de ellas, más caminos que carreteras, y todas, en enero, llenas de barro y aceituna machacada, escurridizas y con tractores y Land Rover con remolques por todas partes. Lo aconsejable es evitarlas durante la campaña de la aceituna, aunque esto es como todo, despacito y con cuidado se puede cruzar.

Olivos de Jaén.

Confié la navegación al Tomtom, seleccioné ruta vertiginosa y me dejé llevar. La verdad es que fue una mañana espléndida, conduciendo por el olivar, escuchando música, viendo trabajar a los aceituneros. En un momento paré y estuve unos minutos observando a una cuadrilla, los chicos me miraban extrañados de encontrarse una moto de carretera pertrechada con maletas, allí en medio del olivar, en el camino embarrado. Yo escuchaba a The Comunals y los miraba feliz con una gran sensación de irrealidad.

Olivos de Jaén II.
Mar de olivos.

Finalmente llegué a Marmolejo, pueblo conocido por su balneario, lo recorrí sin parar, salvo para hacerle un par de fotos al Gran Hotel, un establecimiento antiguo y desgastado, que sin embargo a mí me gusta mucho, me encanta alojarme allí con mi mujer y disfrutar del Spa y los masajes, y por las noches de los mojitos en el chill out del jardín. Que nadie se engañe, es un hotel muy normalito, es sólo que a mí me encanta, tiene una elegancia caduca y trasnochada, de película en blanco y negro.

El Gran Hotel Balneario de Marmolejo.

Salí de Marmolejo por la A-420 buscando la presa del río Yeguas, donde paré a descansar un rato, tomar el tercer café del día, alguna fruta y un cigarro. Coincidí en mi parada con un matrimonio con un niño pequeño, su mamá se esmeraba en limpiarlo todo y en que no tocara nada, tarea difícil. Me alejé un poco para no molestar con el humo, tomé algunas fotos sin demasiado interés y me marché.

Presa del río Yeguas.

La A-420 es una carretera verdaderamente prodigiosa que todo motorista debería recorrer, preferiblemente subiendo, como yo hice ese día, desde Marmolejo hasta Cardeña, cruzando el corazón del Parque Natural de las Sierras de Cardeña y Montoro. Aunque lo he recorrido mil veces, siempre suelo ir en grupo y rapidillo, así que aproveché que iba sólo y paré en varias ocasiones a tomar fotos. Es un paisaje suave, que alterna pinar, dehesas y bosque mediterráneo.

Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro (Córdoba).
La A-420, que cruza el Parque, es un regalo para el motorista.

Entre unas cosas y otras se me iba escapando la mañana y quería llegar a casa para hacer la comida de Reyes en familia, así que desde Cardeña bajé a Montoro rápido y veloz por la N-420. La N-420, es, seguramente, mi carretera favorita. Es de las carreteras más largas del país, con más de 800 kilómetros en dirección noreste desde Córdoba hasta Cataluña, pasando por Castilla-La Mancha, Valencia  y Aragón. Siempre que voy a Aragón, Cataluña o Francia, subo y bajo por la N-420, una carretera antigua pero bien conservada, con poquísimo tráfico, y que en su tramo más sureño atraviesa Sierra Morena y Sierra Madrona y en la zona central, al sur de Teruel, atraviesa zonas tan despobladas, que estás kilómetros y kilómetros sin ver a nadie. Alguna vez he oído que es la carretera más peligrosa de España, pero la verdad, a mí no me lo parece.

Desde Montoro, unos kilómetros de autovía y en Córdoba. Pasé por casa para quitarme el traje de moto y me fui a casa de mi madre donde mis padres, mi mujer y mis hijos, me esperaban con la mesa puesta y una fantástica comida de Reyes, en la que además del pavo, no faltaban mis caprichos favoritos como el salmón marinado, el paté de jabalí y el cava. La mejor guinda para un viaje fantástico.

Comida de Reyes en familia.
Comida de Reyes en familia II. Un final de viaje perfecto.

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4 respuestas a «De Jaén a Córdoba por un mar de olivos y el Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro.»

  1. Ohhhh . Me ha encantado.se nota que es tu auténtico terruño, giennense/cordobés. Y el final delicioso.

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    1. Me alegro mucho. Se nota la querencia.

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  2. N-420. Córdoba – Tarragona.
    Tomo nota.

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    1. Ya sabes, es la que sube a Cardeña, Fuencaliente, Puertollano, etc.

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